Sí, lo sé, estamos haciendo un máster en formación del profesorado, pero eso no hace que esta pregunta deje de martillear mis pensamientos. Quizá sea la única a la que esta pregunta le cause cierta desazón o angustia, pero no puedo evitar ver y pensar que cada día las cosas son más inciertas. Son varias las clases en las que alguien ha preguntado al profesor/a si sabía, por ejemplo, como iban a ser las futuras oposiciones. Son varios los profesores/as que nos han dicho que, no sabían ni por asomo como podrían ser. Que quizá todo cambie. Que quizá no. Que quizá ni siquiera se convoquen. Todo puede pasar.
Y esto es lo que me produce cierta desazón, ese incesante futuro cada vez más incierto. Y no me refiero sólo a las oposiciones de profesor de secundaria porque, aunque es una vía bastante común, obviamente no es la única opción. Sin embargo, nos encontramos cada vez ante una sociedad más cambiante, que se mueve cada vez más y más rápido y sin esperar a nada ni nadie. Donde lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Y nosotros tenemos que ser camaleones y adaptarnos a ello. Renovarse o morir. Ya nos lo dicen siempre en clase, que nosotros somos la generación de profesores que tenemos que cambiar, que reformar la enseñanza, que abandonar el método tradicional y lanzarnos a nuevas metodologías.
Pero no puedo evitar tener sentimientos contradictorios. Por un lado, me asusta el futuro, el futuro que nos espera a los docentes en un lugar en el cada vez más, aunque no siempre, se devalúa la labor del profesor. Me asusta el futuro porque a veces prefiriría tener un futuro cómodo y accesible. Pero por otro lado, esta situación de incertidumbre creo que puede ser estimulante. Estimulante porque nos encontramos ante un nuevo reto, ante un cambio constante, un cambio que no tiene porque ser a peor sino que quizá, si nosotros queremos, puede ir a mejor.
Para ello no sé cual será el mejor camino. La formación constante sin duda formará parte de él, el esfuerzo y el trabajo duro también. Pero aún así, esa sombra futura sigue estando ahí presente, como amenazándonos con un futuro sin salidas profesionales, un futuro donde cada vez será más difícil acceder y quién sabe cómo se podrá acceder, como un futuro sin futuro.
En nuestras manos está que este rumbo cambio.
Así que os pregunto... Y ahora... ¿qué hacemos?
Saludos,
Alicia.
BUfff ¡areces Piqueras!
ResponderEliminarMe quedo, sin embargo, con la última parte de tu post, en la que dices que esta sensación de incertidumbre puede resultar estimulante.
Evidentemente lo tenemos muy negro para poder ejercer de profesores de aquí en un año, pero es que está todo el país así... Y creo que (dentro de que ojalá no fuera así) en mi pompa de la felicidad, quizás sea bueno un impass en el que poder seguir preparándonos y formándonos para procurar ser lo más competentes posibles en nuestros futuros trabajos.
Si es cierto que en ocasiones estaría bien tener un seguro, pero el hecho de no tenerlo te impulsa a arriesgarte e innovar, lo cual ya va haciendo falta.
Un abruzo
Hola Alicia
ResponderEliminarEn este post describes asuntos que tienen que ver con la construcción de tu identidad personal y profesional (más la segunda que la primera, claro, pero relacionadas).
A ver si podemos incluir esto en la próxima clase.
Un saludo
Alejandro
Sin Curro, Sin Casa, Sin Pensión....Pero, ante todo y pese a todo....SIN MIEDO!
ResponderEliminar